El “Acostumbramiento”, la falta de criterio y de futuro

imagesLos argentinos nos vamos “acostumbrando” a todo. A cada avasallamiento institucional, nos vamos “acostumbrando”. Los eventos se suceden con grados de sorpresa, ilegalidad y sospecha cada vez mayores y nosotros terminamos “acostumbrados”. Decimos: “la Argentina es así” y nos anestesiamos cada vez más. No nos detenemos a pedir explicaciones, correcciones o rendiciones de cuentas.

El lamentable caso de la muerte del Fiscal Nisman – además de sacudir a casi todos los argentinos – es el último de estos eventos y tristemente, creo que nos vamos a “acostumbrar” también en este caso.

¿Por qué? Porque los argentinos no hemos sido educados para ejercitar el pensamiento independiente y crítico; habilidad clave para el progreso individual y social.

A una semana del hecho, los políticos (oficiales y opositores), los medios y cuanto comentarista o hablador con acceso a un micrófono hay, se debaten en los detalles policiales del caso. Que si fue suicidio o asesinato, si la cerradura estaba abierta o no, si alguien usó el pasadizo, si el Sr. Berni hizo o no hizo, si la custodia estaba o no, etc. etc.

Todos puntos importantes para dilucidar el hecho puntual; pero evitan y eluden los temas de fondo, los más importantes: ¿hubo o no una operación de encubrimiento en el caso AMIA? ¿por qué la Sra. Presidente no da la cara? ¿por qué la Sra. Presidente gobierna desde “la virtualidad”? ¿por qué los señores D’Elía y Larroque estaban involucrados en temas de política internacional? ¿están capacitados para eso? ¿qué sucedió con las pruebas que tenía el Fiscal? ¿cómo sigue la investigación del Fiscal?

Por acción u omisión, todos los actores de este momento histórico han logrado desviar la atención de los temas más importantes, los que realmente hay que responder. Se instaló un “relato policial” al cual ya nos estamos acostumbrando y que desvía el foco.  Estamos tan acostumbrados a la existencia de un “relato” (el que fuere) que no nos sorprende. Es la falta de educación la que permite la instalación de relatos y la imposición de agendas de discusión. Los argentinos ya no tenemos la capacidad de ser curiosos, de cuestionarnos las cosas, de preguntar “¿por qué?” y de mirar más allá de la primera información que se nos presenta pre-masticada y lista para una fácil digestión.

El gobierno aprovecha la falta de capacidad crítica para instalar los temas que le convienen, la oposición la aprovecha para evitar tener que hacerse responsables de liderar los temas de fondo, los medios siguen la agenda (¿por miedo o rating?). Mientras tanto, la sociedad mira el “reality” sin preguntarse si lo que les están dando para consumir es verdaderamente real o la ficción que más le conviene al que transmite el mensaje.

En definitiva: entre todos los problemas que duramente evidencia la extraña y sospechosa muerte del Fiscal Nisman, queda nuevamente confirmada la incapacidad de la sociedad argentina de pensar de manera independiente, con mirada crítica propia.

Hasta tanto los argentinos no estemos educados para tener mirada propia y pensamiento independiente (no sólo para saber leer y escribir, necesarios pero totalmente insuficientes para el siglo XXI), difícilmente podremos elegir de manera inteligente gobernantes capaces, exigirles honestidad, cumplimiento de sus deberes y sus obligaciones y nos veremos falsamente ilusionados por quienes tengan los espejitos de colores más brillantes.

Hasta que no empecemos a educar a los argentinos, nuestro futuro como nación y sociedad es entre sombrío e inexistente.

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“ESTUPIDO, no es la política, no es la economía, ES LA EDUCACIÓN!!!”

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education (Photo credit: Sean MacEntee)

En línea con la Carta de Lectores que da inicio a este blog, y retomando la temática de la importancia de la falta de Educación en la Argentina, causa de nuestros mayores males, situación actual y mal pronóstico futuro, reproduzco a continuación una clarísima e inteligente reflexión de mi respetadísimo amigo Juan Raitzin (abogado, profesor universitario y libre pensador), que expresa claramente – y mejor de lo que lo he podido hacer yo – la lastimosa situación de nuestra Educación, y sus consecuencias.

Por favor lean hasta el final, vale la pena (gracias Juan por permitirme publicarlo!)

“ESTUPIDO, no es la política, no es la economía, ES LA EDUCACIÓN!!!”

Con ganas de inventar un personaje para empezar una nueva etapa de mi vida, inspirado en personajes como Pichon Riviere, Mauricio Abadi y
otros, me inscribí con entusiasmo en la facultad de psicología de una conocida universidad privada.

Con mayor entusiasmo, alimentado por la fantasía, concurrí el primer día de clase para encontrarme con profesores y alumnos. No me causó ninguna sorpresa que el promedio de edad de mis compañeros fuera de 20 años. Estaba muy claro, universidad privada, turno mañana. Todos, me incluyo, hijos del privilegio, lo que según algunos/as, nos convierte en merecedores y/o firmes postulantes a padecer la única enfermedad socialmente aspiracional, “diabetes” (genial simplificación del pensamiento argentino, no atribuible a una sola persona).

Somos hijos del privilegio porque nos hemos ganado (en el caso de mis compañeros, sus padres) la posibilidad de dormir bajo techo, comer todos los días, estudiar, vacacionar … ustedes entenderán, aquello a lo que todos los seres humanos tienen derecho.

La cuestión es que haciéndome cargo de la diferencia de edad, me decido a interactuar con los “chicos” y me llevo la primera sorpresa. En contra de los pronósticos televisivos, la juventud, particularmente estos hijos del privilegio, no están perdidos. LA CABEZA LES FUNCIONA, Y CÓMO … !!! Mi primera reacción: envidia. Tener esa edad impúdica y esa cabeza.

Empiezan las clases y los profesores hacen un despliegue de conocimientos impresionante, los alumnos prestan atención y todo transcurre así, casi alegremente, en realidad inocentemente. Pasan unos días y se empieza a hablar de parciales y exámenes. Los chicos empiezan a tomar conciencia de que para aprobar, hay que estudiar, bastante (nunca mucho).

En el preciso momento en que hay que empezar a estudiar, empieza y se repite la razón por la cual la Argentina está como está.

Los alumnos, nuevamente me incluyo, en lugar de pensar en aprender, empezamos a ver cómo sorteamos el obstáculo, lo cual, está demostrado,
es bastante fácil. Memoria y repetir, memoria y repetir, memoria y repetir … Sí, como en el Nombre de la Rosa de Humberto Eco.

Los profesores, cómplices de una situación que no ignoran, siguen dando clases, verbalizando información que se acumula, desordenadamente, en distantes depósitos del cerebro a los que se acudirá, muchos años después de haberse graduado, sólo si la memoria lo permite.

Estos hijos del privilegio, ahora corresponde que me excluya, son los futuros dirigentes de la patria. Educados por excepción pero
“entrenados” en masa para sortear obstáculos. Y esta es la Argentina. ¿O acaso los profesionales argentinos no son buscados en el mundo para
resolver problemas? Porque sabemos improvisar, manejarnos con lo que hay, sortear con eficacia los “obstáculos” que presenta el día a día.
Aquellos obstáculos a los cuales no se dedican los “boluditos” egresados de La Sorbona, Cambridge o Harvard. Debe ser cierto, mientras nosotros
actuamos, ellos pierden el tiempo pensando, tal vez en el futuro …

Mi pregunta es, ¿dónde están los dirigentes que además de sortear obstáculos piensan para el futuro que en sus propias vidas no van a conocer? Para ejemplificar con polos opuestos, sólo recordemos a Adenauer y Mao.

¿Dónde está la clase dirigente, venga del área que venga, que además de sortear obstáculos piense en sus nietos?, ¿dónde está el dirigente de futbol que piense en un club como el Barcelona?, ¿dónde está el empresario que ve a su empresa como Apple o Microsoft?, ¿dónde está el político que no piense en mañana?

Hay una primera respuesta obvia, “todos no son así”. Es cierto, hay excepciones. Otra respuesta, trágicamente obvia, es que la suma de excepciones, por muchas que sean, no constituye una tendencia.

Pensemos en nuestros sabios, Borges, Francisco, Bunge, … la lista de excepciones sigue. ¿A cuántos años luz, para el futuro, fueron y son capaces de pensar? Seguramente, el Papa Francisco, no piensa en la Iglesia de mañana, para gusto y disgusto de aquellos que son y no son católicos.

Volviendo a la universidad, pública y privada, gratuita o paga. Si se supone que de allí van a salir los dirigentes que van a cambiar este País, alguien me puede explicar en qué cabeza cabe que en ¡un cuatrimestre! se dicten seis materias entre ellas conocimiento científico y filosofía? La respuesta es fácil, en la cabeza de un entrenador, no en la de un educador. Un dato, en filosofía, en un cuatrimestre, en realidad tres meses, se parte de los presocráticos para llegar al siglo XX, pasando por Santo Tomás, Kant, Heidegger … Todavía no entiendo porque, y ya que están, no incluyen a Genon?.


El mundo militar es un buen ejemplo de la diferencia entre educación y entrenamiento. En el École Militaire de Francia o en West Point, se educan generales. En la Legión Extranjera o en Fort Brag se entrenan legionarios y boinas verdes. No creo que tengamos lo que nos
merecemos. Creo que tenemos a los que entrenamos, a nuestros soldados. Son éstos los que, buenos y malos, corruptos y probos, desde hace muchas décadas, nos defienden de los educados, de los generales. Seamos objetivos, son los educados, con sus generales, los que vienen a
sacarnos las Malvinas, pronto la Antártida, el oro, el litio, las tasas de interés más altas del mundo, el agua y todo aquello que tengamos y que no podamos entender que va a ser útil y necesario dentro de 50 o 100 años. Si seguimos así, tal como dijo
un ex presidente, estamos condenados al éxito (se olvidó de decir “efímero”). Los educados, mientras tanto, se preparan para victorias perdurables.

Alguien dijo que “ignorante es aquel que no sabe que no sabe”. Nunca mejor aplicado.

Parafraseando a Confucio, cuando un sabio (Borges, Francisco, Bunge) nos muestra el firmamento, los argentinos le miramos el dedo. Cuando un “entrenado” (Maradona, Tinelli, Susana Gimenez ) nos muestra un dedo, nosotros pretendemos ver el firmamento.

Che! les cuento que abandoné el entrenamiento … me parece que lo que busco, debe estar en otra parte … si alguien puede señalarme dónde, intentaré no mirarle el dedo.

La necesidad del ULTIMO caudillo

Históricamente, la Argentina o, mejor dicho, los argentinos, siempre buscamos y seguimos distintos caudillos. Por alguna razón que algún sociólogo o historiador podrá explicar mejor que yo, desde Belgrano, San Martín, Güemes, Quiroga hasta Yrigoyen, Perón, Alfonsín, Menem y hasta Néstor, los argentinos necesitamos, buscamos y hasta “inventamos” (o imaginamos) un caudillo.

El caudillo que nos salvará de nuestras penurias y problemas, el que unificará a todos (o a la mayoría) detrás de una sola bandera, que nos lleve de nuevo a cumplir el sueño argentino, que solucione la inflación, le de vivienda y trabajo a todos, que nos saque campeones en el próximo Mundial, que nos permita viajar, tener dólar barato y seguir con el “deme dos”, entre tantas otras cosas.

Lamentablemente, en la situación actual, donde la República ya casi no lo es, donde se han vulnerado impunemente casi todos los valores y los derechos, vamos a necesitar otro caudillo. Pero debe ser el ULTIMO.

¿Por qué? ¿Otra vez un caudillo?!

Si, porque una figura caudillesca es la única que va a poder reunir a esa oposición fragmentada, divorciada de si misma y de la realidad (si, igual que el Gobierno), y a los argentinos no politizados que sólo queremos vivir tranquilos y progresar sana y legalmente.

Solamente una figura que atrape, convoque y reuna a los argentinos como lo hacían los caudillos de nuestra historia va a poder hacer frente al tsunami inimputable en el que se ha convertido este gobierno.

Sin embargo, este caudillo, DEBE, sin falta, ser el último. Porque no hay manera que la Argentina – en el siglo XXI y más adelante – progrese si siempre depende de la personalidad, el carácter y las emociones de individuos solitarios, personas únicas.

Por lo tanto, este Último Caudillo, deberá serlo sólo a efectos de unificar las voluntades de los argentinos frente a las próximas elecciones (las legislativas de este año y las presidenciales del 2015). A partir de ahí, deberá dejar de lado el manto y las mañas de los caudillos para encarnar, aprehender y actuar como un Estadista (de esos, no hemos tenido ninguno).

El futuro próspero, pacífico y feliz de la Argentina lo requiere. Hace falta alguien con la capacidad de tener una visión a 50 o 100 años, con la habilidad de rodearse de los más capaces para lograrlo, sin importar a qué partido pertenecen o qué pensamiento tengan. Tiene que rodearse con los más idóneos, y escucharlos.

Hay mucha materia gris de la buena, a aprovecharlo! A conversar, a convocar, a intercambiar ideas y luego, a implementar. Basta de comités, comisiones y consejos que hablan y hablan y nunca logran nada. Lo que hace falta es algo similar al gobierno de guerra en el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial: se convocaron a los más idóneos (sin importar partido o ideología), se definió un objetivo claro, se definieron prioridades (dolorosa pero claramente), se les otorgaron recursos (que eran pocos) y autoridad para ejercer sus funciones y se los hizo totalmente responsables de los resultados, los que no cumplían eran echados de inmediato.

¿Estamos en guerra? No literalmente, pero sí figurativamente, en guerra para asegurar un futuro serio, próspero y de crecimiento para el país.

¿Donde está el Último Caudillo? No lo sé. Definitivamente no está entre los políticos actuales, ni del gobierno ni de la oposición. ¿Existe? Si, en algún lugar de la Argentina está. Esperemos que se ponga de pie y que tenga lo necesario para bancarse todo lo que le van a tirar.

Para que pueda hacerlo, es necesario que la Justicia siga siendo independiente e imparcial, por lo cual, esa debe ser nuestra primera prioridad. Sin Justicia, no existe la posibilidad de que alguien se anime siquiera a hablar.

Sostengamos a la Justicia independiente, imparcial y ojalá, eficiente. Después busquemos quien pueda ser el Último Caudillo: que actúe como caudillo en la campaña, y que ejerza como Estadista en el Gobierno. Definamos un Objetivo a 50 años, consensuemos un “¿Donde y como queremos estar en el 2075?” y luego a implementarlo, legal, honesta y eficientemente. Se cometerán errores, si, de los cuales habrá que aprender, pero con cero tolerancia para los autoritarios, los ladrones y los corruptos.

¿El “Baez-gate” o el “K-gate”?

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Las revelaciones del programa de Jorge Lanata de anoche estallaron sobre los argentinos como el meteorito de Rusia unas semanas atrás.

Ya no cabe ninguna duda sobre cual es el significado del “Vamos por Todo” ni de la intención de la “Demonización de la Justicia”: lo primero está en marcha hace 10 años, lo segundo es necesario para evitar luego el “se vienen con y por todo”.

Lo peor de todo es que probablemente no pase nada. Repito, lo más probable es que NO PASE NADA.

¿Por qué? Porque los argentinos estamos tan anestesiados, tan acostumbrados a “tenerla adentro” (como dice el mal idolatrado ícono del fútbol local) que no vamos a hacer nada. La prueba está en que, a esta hora de hoy – 2320hs – ningún fiscal inició una causa sobre las revelaciones de PPT anoche. Nuevamente ¿por qué? Porque tienen miedo; con el proyecto de reforma ya en el Congreso, nadie se anima a mover un dedo ni a exponerse en lo más mínimo, no vaya a ser que la semana que viene se sancionen las leyes de “demonización de la Justicia” y quien haya levantado cabeza se encuentre con que se la cortaron (figurativa o realmente).

Nos llenaron de Fútbol para Todos, de Asignaciones Familiares, de Malvinas, de los hold outs, el cepo, los precios congelados,la “lucha” contra el campo, la corpo y cuanto enemigo pudieron inventar e imaginar, para tenernos contentos o distraídos. El clásico Pan y Circo de los romanos, inventado para que sus cuidadanos no repararan el los kilombos que había en el Imperio. Mientras tanto, el gobierno – desde arriba hasta abajo – se llevaba millones (los millones de los jubilados, de los inundados, de los chicos sin clases, etc. etc.)

Llegó el “Baez-gate” ¿o será el “K-gate”? Creo que lo segundo, pero en castellano: léase “Ca-gate”. Sí, esa fue y es su postura, y si no hacemos nada, si no nos manifestamos enfáticamente (y en paz), la seguiremos “teniendo adentro”, dejando más espacio para que sigan avanzando.

Los Legisladores no existen, o son parte del problema o son unos cobardes que se “alinean al partido”; la Justicia está cagada en las patas, los medios están tomados.

Depende de nosotros, los ciudadanos comunes, los que nos levantamos todos los días a laburar, los que se rompen para que a fin del sueldo no les sobre mes, que esto no siga así porque si no, la vamos a pasar muy mal. El Tercer Reich creció porque nadie levantó un dedo. Después se los comieron los de adentro y los de afuera. ¿Queremos terminar así?

Argentinos y Argentinas (no es irónico ni me estoy copiando), a ponernos las pilas! Si no, “K-gate”.

La “Demonización” de la Justicia, del Gobierno y de la República

La "demonización" de la Argentina ¿camino hacia esto?

La reforma de la Justicia diseñada e impulsada por la Presidenta Cristina de Kirchner bajo la cortina de humo de “democratización”, es en realidad la “demonización” del Poder Judicial. En especial, el punto referido a la reforma del Consejo de la Magistratura. ¿Por qué? Porque si se aprueba, el Poder Judicial va a quedar copado por jueces nombrados y alineados al partido gobernante, o por jueces – los que logren sbrevivir a esta hecatombe – que no se van a animar, no sólo a fallar según los dictados de la ley y de su conciencia, sino siquiera a aceptar causas que potencialmente los puedan enfrentar al gobierno.

No obstante lo anterior, esta reforma – mal disfrazada de democratización (porque ni siquiera hubo lugar para el debate en un tratamiento sospechosamente veloz en el Congreso) – no sólo afecta al Poder Judicial, sino al mismo Gobierno y a la República toda (especialmente a sus ciudadanos).

Al Gobierno, que está convencido de que con esto se hace con la totalidad del poder en el país, cumpliendo finalmente con su objetivo de “ir por todo”, lo afectará – aunque no se dan cuenta aún – porque será tan fuerte el efecto sobre las inversiones, los negocios y por ende en la economía, que la compleja situación macro económica actual se complicará de manera imprevisible al caer las inversiones internas y externas, al generar una aversión al riesgo empresario inaudito y al cercernar la creatividad en los negocios ante la falta de reglas claras y seguridad jurídica. ¿Quien va a invertir, desarrollar un nuevo negocio o asumir un riesgo empresario si sabe que el sistema judicial es completamente servil al gobierno de turno o temeroso de expedirse en casos polémicos?

Pero lo peor de todo es que será la República toda (principalmente los ciudadanos) la que será “demonizada”. La división de poderes – columna vertebral de cualquier gobierno democrático – se quebrará, ya ningún ciudadano tendrá la más mínima esperanza de que el sistema judicial lo pueda apoyar o amparar en ningún tema, dejándonos librados enteramente a los humores, gustos y simpatías o antipatías del juez de turno.

Ya hemos visto como el gobierno actual avanza, avasalla y ocupa todos los espacios posibles, todos los espacios donde no encuentra límite, y se los apropia. Ahora observamos el avance de La Cámpora, que copan cada vez más espacios dentro del gobierno, y ya han protagonizado eventos violentos. Luego de esta “reforma democrática” de la justicia ¿qué impedirá que estos “proto-Sturmabteilung” (los camisas pardas, que aparecieron en la Alemania de 1933) se conviertan en clones de esas huestes del Nacional Socialismo aleman?

¿Cómo evitarlo?

La responsabilidad es de todos los argentinos. Absolutamente todos. No obstante lo cual, le cabe un papel clave a los políticos (todos).

El pueblo, especialmente quienes no votaron a este gobierno, junto con muchos que sí lo votaron pero estan comprendiendo realmente de qué se trata, se viene manifestando en contra de las arbitrariedades y las formas agresivas, egocéntricas y autoritarias hace rato (mas visiblemente en las 2 marchas del año pasado).

Sin embaro, con la marcha del 18 de abril próximo, por más adhesión que tenga, no va a alcanzar. Los políticos de la oposición han sido tan egocéntricos como los oficialistas al no tener la apertura mental ni la voluntad de dejar de lado diferencias, y más que nada, de haber pensado más en sus aspiraciones y en su ego que en el país y sus ciudadanos.

Es ahora el momento en que deben, políticos de la oposición y también del oficialismo, mirar en su interior y cuestionarse profundamente acerca de cómo quieren que la historia los recuerde: ¿como quienes dejaron avasallar y destruir la República o como quienes la defendieron, en línea con sus juramentos, sus convicciones, con sus valores y con su responsabilidad hacia quienes los votaron y a quienes representan? ¿Qué esperan? ¿Que haya un “incendio del Reichstag” en el Palacio de Tribunales?

Es hora de que la oposición, de una vez por todas, comience a actuar como tal. Porque es por su inacción que hemos llegado a este punto. Son ellos quienes permitieron que el gobierno avance hasta este punto.

Es hora también, de que los legisladores del oficialismo, hagan una profunda reflexión y evaluación de su conciencia, y con total honestidad se pregunten de qué manera podrán enfrentar a sus familias, especialmente a sus hijos y nietos en el futuro, cuando éstos les pregunten qué hicieron en este momento bisagra de la historia.

Porque eso es: un momento bisagra. No hay medias tintas: de avanzar esta reforma, la Argentina perderá su condición de República, quedará totalmente fuera del concierto de naciones del mundo, y entrará a un totalitarismo sin precedentes, con un final imprevisible, pero sin duda, nefasto.

De quedar sin efecto esta propuesta de reforma, la Argentina recobrará la esperanza de que aun tenemos un futuro posible, de que hay personas con sentido común y que cabe la posibilidad de que nuestra descendencia pueda hacer de este país un lugar donde  ellos y otros cuidadanos del mundo, elijan vivir en paz y prosperidad.

Depende de cada uno de nosotros, los ciudadanos comunes, exigirle a los políticos, a los gremios, a los sindicalistas, a los medios, que de una vez por todas, dejen de lado su ego, sus sueños de poder y sus diferencias, porque de no ser así, nada de eso servirá en el abismo en el que caeremos.

Es hora; ahora, esta misma semana, o nos arrepentiremos el resto de nuestras vidas.

La generación que viene tendrá que reinventar su trabajo

English: A coworking space in Berlin

Hablando de la importancia de la educación, de la necesidad de mejorarla en nuestro país para desarrollar no sólo conocimientos, sino más que nada la capacidad de pensar críticamente, de cuestionarse el entorno, preguntar el porqué de las cosas y desarrollar la habilidad de pensar “fuera de la caja” para innovar y crear, la nota de Thomas L. Friedman en el New York Times, reproducida hoy por Clarín (ver link debajo) es más que elocuente.

Si no le enseñamos a nuestros jóvenes a pensar creativamente, si no los estimulamos a innovar (lo cual implica permitirles equivocarse), no contaremos con el recurso clave para crecer en al mundo que se viene porque no tendremos quien pueda agregar valor diferencial que permita obtener un márgen superior al que obtiene el competidor (que puede ser cualquiera en cualquier parte del mundo, no sólo alguien acá).

Interesante nota para leer: La generación que viene tendrá que reinventar su trabajo.

Argentina: la falta de educación nos impide progresar

Domingo Faustino Sarmiento (15 de febrero de 1...

Domingo Faustino Sarmiento (15 de febrero de 1811 Ciudad de San Juan, Argentina- 11 de septiembre de 1888 Asunción, Paraguay) (Photo credit: Wikipedia)

Voy a comenzar compartiendo una carta de lectores que escribí y se publicó en La Nación el 26 de septiembre de 2012, porque resume lo que considero es probablemente el problema, o el obstáculo, principal que impide – y ha impedido en los últimos 40 o 50 años – que  Argentina progrese como puede y debe: la FALTA de EDUCACION.

La falta de educación seria, profunda, especialmente en lo que respecta a valores, pensamiento crítico y sentido común, es lo que ha hecho, y seguirá haciendo, que los argentinos se vean imposibilitados de tomar decisiones recionales, de ejercer su sentido crítico y de poder comunicarnos con respeto y sin agresiones, aún en el disenso.

http://www.lanacion.com.ar/1511629-carta-de-los-lectores